15 de septiembre de 2009

Camino

Todo estaba oscuro. Esa noche, apenas se veían las farolas con las luces parpadeantes de la avenida. Ignorante al mundo del que me sentía rodeada, estaba metida en mis pensamientos por completo. Apenas podía escuchar algún murmullo de la gente que pasaba a mi alrededor. Entonces ví, con más claridad, aquella luz penumbra de la calle que se posaba en frente de mí, me adentré en ella sin saber a dónde iba. Lo único que quería era evadirme de esta vida cruel y esculpida de una forma un tanto siniestra, no importaba que pasara esa noche. Además que importaba si estaba sola ese instante, si de todas maneras lo estaría si fuera a cualquier sitio. Ahora el mundo se me venía abajo y faltaban pocos segundos para que se derrumbara. Sentía que me faltaba el aire, que cada ráfaga de viento entraba fuertemente por mis pulmones acabando con un fuerte cuchillazo interiormente(...)

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