3 de febrero de 2010

Era un día de lluvia. Apenas se oía el repiqueteo de la lluvia contra los cristales. Rick Ross a todo volumen en el salón. Me dirigí a coger una taza de té y el paquete de Marlboro, parecía mentira pero era mejor estar sola esos días. El día anterior me dispuse a ir por las aglomerantes calles de las ramblas, allí me sentía bien, mucha gente, diferentes personalidades, diferentes maneras de pensar, de ver, era todo distinto. Pero ese día caía una fuerte lluvía y apenas se veía gente, esa bajada era triste, melancólica, y lo único que hice fue quedarme sentada debajo de un portal. No sabía qué era lo que me ocurría, pero algo tenía que ser... 
Tengo miedo a los altibajos, a los baches. Tengo miedo a lo desconocido, pero me despierta la curiosidad. Tengo miedo a la oscuridad, pero siempre hay una pequeña luz que lo deja ver todo. Le tengo pánico a las despedidas, pero aún más a las distancias. Le tengo envidia a toda aquella persona que lo sabe todo, pero en verdad la admiro. 


18 de noviembre de 2009

Caminaban sin rumbo fijo, a la espera de un sentimiendo oculto entre la brisa marina de aquel atardecer. A cada paso que fijaban, los problemas caían unos destrás de otros, quedando así enterrados bajo la arena, toda clase de malentendidos entre ambos. Se embarcaban en una nueva vida, llena de esperanza y optimismo, de ilusión por compartir, de amor por concebir.
Cada vez que él la miraba, se podía prever como la devoraba con miradas. Ella se sentía atónita, a la vez que aquel resplandor que quedaba del dulce atardecer relampagueaba contra su rostro, entreviendo una tímida sonrisa por su parte y un intenso brillo en sus ojos.
Con el paso del tiempo, él aprendería pequeños detalles e ilusiones de ella, y ésta compartiría sus mas bellos momentos junto a él. Ambos descubrirían un pequeño pretexto para vivir, un pequeño y dulce sueño con el que reestablecer sus vidas desembarcando todo lo pasado y vivido y dejando entrar a lo nuevo, como si fuera una pequeña y miserable excusa para ser felices.

Miedo

Una taza de café, unas cuantas hojas en blanco, un bolígrafo y un par de mantas tiradas por encima. Empiezo a escribir, pero parece que no me sale ni una miserable letra. Incluso en este momento sigo sintiéndome como hace un tiempo, aturdida por el pánico, por el miedo, por el dolor. A veces me gustaría desaparecer por un tiempo, irme lejos, muy lejos, donde nadie me encontrara, un sitio donde solo estuviéramos tu sonrisa y yo, un sitio, en algún lugar del mundo, en cualquier rincón de la más diminuta ciudad, donde pudiera ser quien soy, quien quiero ser. Pánico, miedo, opresión, angustia... Me siento como si estuviera dentro de una caja con miles de vueltas de un precinto casi irrompible, al que nadie puede hacer un simple corte y que se desprenda, el que ni yo misma puedo deshacerlo, pero sin embargo, tú si podrías, tu harías que todo este pánico que siento desapareciera, se esfumara con el viento, desapareciera con la lluvia y se extinguiera en la nieve. Cada historia tiene su comienzo y su final, pero yo haré que ésta, acabe con un para siempre.

27 de octubre de 2009

La vida pot ser maravellosa, sempre que la sàpigues viure. Et creus que ho saps tot, i en realitat no saps res. Et creus que la vida és com les agulles d'un rellotge, que pots canviar-les segons et convinguin. Estàs equivocat, és més, sempre ho has estat. Et creus el més fort de tots, i la veritat és que ets el més debil. La vida pot girar-te quan menys t'ho esperis, l'intens i profund somni que més desitjes pot ser un dels teus pitjos malsons.



15 de septiembre de 2009

Llevo esperándote, no podría decirte cuanto ni cuando, y aunque sólo fuera por un día, por una noche, ojalá estuvieras aquí, ojalá pudiera acariciarte, ojalá pudiera decirte todo lo que necesito de tí. Ésa noche, sería la más bella y bonita de todas mis noches. Sólo con un suspiro sabrias lo que expressaria, por que tu y yo seríamos como un todo en uno. Daría todo lo que estuviera a mi alcanze por compartir toda una vida a tu lado, da lo mismo si la vida nos llevara a los dos años, como si nos llevara a los sesenta. Llevo mucho daño en mi interior, de distintas personas, malintencionado o no, pero ese daño nunca sana, incluso cuando intento borrar todo lo que fue mi pasado, no se va. Y ojalá pudieras calmar este dolor, por que sería la medicina más sana que existe, por que, ¿qué hay más sano que el amor?, para mí no hay nada más. Sé en lo más profundo de mi corazón, que algún día vendrás a buscarme, y el tiempo perdido lo dejaré atrás.

Camino

Todo estaba oscuro. Esa noche, apenas se veían las farolas con las luces parpadeantes de la avenida. Ignorante al mundo del que me sentía rodeada, estaba metida en mis pensamientos por completo. Apenas podía escuchar algún murmullo de la gente que pasaba a mi alrededor. Entonces ví, con más claridad, aquella luz penumbra de la calle que se posaba en frente de mí, me adentré en ella sin saber a dónde iba. Lo único que quería era evadirme de esta vida cruel y esculpida de una forma un tanto siniestra, no importaba que pasara esa noche. Además que importaba si estaba sola ese instante, si de todas maneras lo estaría si fuera a cualquier sitio. Ahora el mundo se me venía abajo y faltaban pocos segundos para que se derrumbara. Sentía que me faltaba el aire, que cada ráfaga de viento entraba fuertemente por mis pulmones acabando con un fuerte cuchillazo interiormente(...)